La marea verde por el aborto legal seguirá en vigilia en Argentina

Want create site? Find Free WordPress Themes and plugins.

“Si no es ley ahora, será el año próximo. Vamos a seguir luchando”. La frase de la abogada Nelly Minyersky, referente octogenaria del movimiento feminista argentino, resume el sentimiento de los partidarios de la interrupción voluntaria del embarazo tras el rechazo del Senado a convertir en ley el aborto legal (38 votos frente a 31). La derrota parlamentaria ha frenado en seco las expectativas a corto plazo de muchas mujeres pero el movimiento feminista no se rinde. A partir de ahora, tratará de capitalizar el extraordinario poder de convocatoria que ha logrado en estos últimos meses y a presionar desde la calle hasta que las mujeres puedan decidir libremente sobre sus cuerpos. Los pañuelos verdes siguen en vigilia.

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, impulsora del proyecto de ley sobre la legalización del aborto, ya se temía que el Senado iba a rechazar el texto que aprobó la Camara de Diputados en junio. Ese paso, impensable hace unos meses, llenó de optimismo a las defensoras del proyecto. Varios diputados cambiaron su opinión sobre el asunto en el último momento y antepusieron el papel del Estado a sus convicciones religiosas. En el Senado, una institución más conservadora, no hubo sorpresas. Lo que sí produjo el debate de 16 horas fue algún que otro cisma en los diferentes bloques parlamentarios. La coalición gubernamental Cambiemos, de centro derecha, votó mayoritariamente en contra de la legalización, pero varios legisladores fueron muy vehementes en la defensa de la despenalización y llegaron a plantear la celebración de una consulta popular. El peronismo también votó dividido pero el aborto unió en el mismo bando a rivales dentro del movimiento, como la ex presidenta Cristina Fernández de Kichner y el jefe del sector federal, Miguel Ángel Pichetto. Ambos votaron a favor y coincidieron en que no pasará mucho tiempo antes de que la interrupción voluntaria del embarazo sea legal en Argentina.

Para el presidente Mauricio Macri, favorable a la “defensa de la vida”, la decisión del Senado supone un alivio y al mismo tiempo cierta sensación de victoria al haber sido él quien propiciara la discusión parlamentaria. Para el mandatario conservador, basta de momento con un poco más de educación sexual en las escuelas y la introducción de métodos anticonceptivos de larga duración. A los partidarios del aborto legal les pidió “que no se enojen”. Su receta: “Más diálogo y educación”.

De momento, el diálogo parlamentario tendrá que esperar. No se podrá discutir de nuevo sobre el aborto en el Congreso hasta el año que viene, según las reglas parlamentarias. Hasta entonces, la única modificación sólo podría llegar a través del Código Penal. Su reforma está prevista en breve y en ella se podría plantear una despenalización del aborto. En la actualidad, el aborto está tipificado como un delito contra la vida, con sanciones para quien lo practica y para la mujer que lo cause o lo consienta. Sólo se contemplan fuera de esa penalización los supuestos de riesgo para la salud de la mujer y violación. En cualquier caso, esa reforma sólo actuaría como un parche jurídico y no resolvería los problemas de fondo: los miles de abortos clandestinos que se practican en Argentina y que causan 50.000 hospitalizaciones por año según el Ministerio de Salud. Su titular, Adolfo Rubinstein, no ha podido evitar sentirse “frustrado” por el rechazo del Senado al proyecto de ley. Él fue uno de los más de 700 expertos, intelectuales y artistas que pasaron por el Congreso para dar su opinión a favor y en contra de la legalización del aborto. Una experiencia sin precedentes en la que se discutió el tema desde ángulos muy diversos.

Esa avalancha verde que se ha ido gestando en Argentina será determinante no sólo para la defensa del aborto libre, seguro y gratuito. Su fuerza y empuje parecen imparables. Como ocurriera en España, las movilizaciones del 8M redefinieron el papel de la mujer como sujeto político. En Argentina, ese rol comenzó ya a incubarse hace años con la irrupción del colectivo ‘Ni una menos’ y sus campañas para la visibilización de la violencia de género. A Macri, pero también al peronismo, esa fuerza emergente les plantea un gran desafío de cara a las elecciones presidenciales de octubre de 2019. Aunque el Congreso retomara el debate en marzo, la composición del Senado sería entonces la misma que ahora. Pero en la campaña electoral posterior a esa fecha, los partidos tendrán que tomar posición al respecto, algo que hasta ahora han evitado. Tras las movilizaciones multitudinarias a favor y en contra de este año, el aborto se ha instalado como una de las cuestiones clave de la agenda política argentina.

El visto bueno de la Cámara de Diputados en junio también hizo reaccionar a la Iglesia Católica, convertida en actor político determinante, con llamamientos continuos a “defender la vida” en la calle y en el Parlamento. El denominado movimiento “celeste” (por el color de sus pañuelos en oposición a los verdes) recobró energías y seguirá probablemente muy activo. Con esa polarización en alza, los partidos políticos deberán medir sus palabras a partir de ahora y hasta las próximas elecciones.

En todo caso, hasta que el debate retorne al Parlamento pasará demasiado tiempo. Como apuntó la senadora Beatriz Mirkin en su exposición en el Senado, muchas mujeres seguirán acudiendo cada día a los hospitales por complicaciones en abortos clandestinos y el Estado no tendrá respuestas para ellas. Como tampoco hay respuestas para el drama de los huérfanos que pierden a sus madres en esas situaciones de riesgo. El último caso fue el de una joven de 22 años y madre de dos niñas, Liliana Herrera, fallecida recientemente en la provincia de Santiago del Estero tras practicarse un aborto. En honor a ella y a otras tantas mujeres, los pañuelos verdes siguen en vigilia en Argentina.

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.